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Día de las velitas en Bucaramanga
diciembre 21, 2015
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del 5 al 8 de diciembre

Nos pasamos tantos días en Bucaramanga como los días que invertimos en llegar. Salir de Medellín no es nada fácil, es una ciudad muy grande y acercarte a una de las carreteras de salida puede convertirse en una odisea. Conseguimos que nos acercasen a una gasolinera o “bomba” como lo llaman aquí. Tras una hora de espera otro coche nos recogió y nos llevó hasta la entrada de Cisneros.  Habíamos recorrido 87,4Km. Cabe destacar que lo mejor de ese viaje fue la mandarina y el helado al que nos invitaron, la carretera es todo curvas.

Después un amable taxista sin nombre, con mucho que contar pero poco que entenderle, (digamos que su habla era una combinación de Colombiano con Andaluz cerrado) nos llevó hasta Providencia, 26.4 Km más.

Providencia nos rescató de una noche poco prometedora, los habitantes nos recibéron con los brazos abiertos. De lo que parecía iba a ser una noche dura, se convirtió en una de las noches más merecedoras de todo nuestro viaje. Podéis ver la entrada en nuestro apartado historias.

La mañana siguiente tras las despedidas oportunas, nos pusimos a hacer autostop. Un señor mayor muy intrépido al volante nos acercó 72,2 Km. hasta la entrada del peaje del pueblo llamado Puerto Berrío. Pasamos primero por su pequeña finca apostada al lado del río. Pudimos refrescarnos y probar una nueva fruta, el carambolo. De allí no hubo manera de seguir haciendo ride, nadie se atrevía a llevarnos, así que decidimos coger la buseta.  Por un precio muy reducido, 30.000 pesos, el conductor “nos colaboró” y  nos llevó a Bucaramanga.

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Bucaramanga

Allí nos recibió la familia de Camilo (couchsurfer), una familia muy atenta. Con ellos pudimos disfrutar uno de los días más importantes de la navidad en Colombia. El día siete se celebra el día de las velas; se prende todo un arsenal de velas a lo largo y alrededor de la casa. La intención con ello, es iluminar y mostrarle el camino a la Virgen.

En Bucaramanga no hicimos gran cosa, disfrutamos más de la familia Plata que de la propia ciudad. Por lo que vimos es una ciudad con poco que visitar, ruidosa y abarrotada.  Dicen que lo mejor es ir a los alrededores, a ciudades como San Gil o ir a visitar cañones y montañas en el parque natural de Chicamocha. Nosotros decidimos de que era nuestra hora de ir a la costa.

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